Más que nunca, es necesario volver a las fuentes.

Robert Singer
rsinger@tigosports.com.py

Escribir para la página del Círculo de Periodistas Deportivos del Paraguay es, además de un honor, una enorme responsabilidad.  Llegar a los colegas y a aquellos que pretenden serlo estudiando en las muchas universidades que hoy tienen entre sus carreras a la comunicación en sus más diversas modalidades, adquiere el valor de dirigirse a pares, a quienes sienten o sentirán algún día esa insuperable emoción de ejercer el periodismo. No encontramos, entonces, desde este lugar, otro punto más importante como centro de esta columna que el regreso a las fuentes.
Hoy, si existe una profesión en la que las cosas han cambiado en un altísimo porcentaje, esa profesión es la del periodismo. La comunicación, que antes dependía de los medios de comunicación escritos, radiales o televisivos y de quienes, justamente los periodistas, ejercían su profesión en ellos, ha tenido un vuelco mayúsculo con la aparición de la red de internet que llegó con la fuerza de un tsunami para arrasar con todo lo que hasta ahora estaba establecido en esta materia.

El público lector, oyente o televidente ha dejado de ser un mero espectador de lo que ocurre para pasar a ser un medio de comunicación en sí mismo. Hoy, cualquier ciudadano, de cualquier lugar del planeta es, con el solo requisito de tener un celular, requisito que lo cumple el 90% de la población mundial, un diario, una emisora de radio o un canal de televisión…para bien y para mal.

La tecnología ha pasado a ser un arma letal y depende apenas de en manos de quién esté el arma para que su uso sea en nombre de la paz o de la guerra, del bien o del mal; y está bien o, al menos, uno debe resignarse a que esto sea así, cuando del resto de los mortales se trata pero ni está bien ni uno debería resignarse a que esta misma actitud la tengan quienes desde el oficio de periodistas utilicen esta arma de manera irresponsable.

Por ello, lo de volver a las fuentes, por ello la necesidad urgente de enseñar a quienes comienzan a transitar por esta maravillosa senda de la comunicación oficial – la que se difunde a través de los medios, incluyéndose, desde luego, al plano digital- a que respeten las bases y los fundamentos del periodismo de siempre, del que no pasa de moda, del que maneja valores tales como la ética, la verdad, la honestidad, la objetividad, la imparcialidad todo esto sustentado en un adecuado manejo del idioma.

Hoy cualquier persona puede emitir una opinión pero hay una enorme diferencia, una fundamental diferencia, entre un ciudadano de la calle y un periodista: la responsabilidad. El ciudadano común, que muchas veces de manera cobarde se esconde detrás de un seudónimo, de un nombre ficticio, detrás de la foto de sus hijos o de su esposa, no tiene obligación ni de sustentar con fundamentos lo que dice ni de profundizar en un tema y tiene, además, la maravillosa posibilidad de poder cambiar totalmente de opinión también sin necesidad de dar explicaciones a nadie mientras que, el periodista debe basar su trabajo en la verdad y en la coherencia y cada exposición, cada opinión debe estar basada en ideas y conceptos que generen la discusión el debate, la polémica, todo ello dentro del marco de la inteligencia, la razón, la buena fe, el sentido común.

El periodista debe, además y por sobre todo, educar, formar, enseñar y debe sostener sus ideas aún, y más todavía, cuando estas puedan ir en contra de la corriente popular. Decir o escribir lo que la gente quiere oír o leer no es ser periodista sino populista y el populismo, en cualquier actividad, es deplorable.

El CPDP está empeñado desde hace muchos años en la formación, al menos básica, de nuevos periodistas de la misma manera en que lo están hoy en día muchas universidades. Está bien eso, claro que sí, pero ningún curso, ninguna universidad puede dar lo que si la persona no tiene en sí misma ni siquiera debería intentar ejercer este oficio y que constituye todo el “combo” de valores ya señalados líneas arriba y que no está demás repetirlos: ética, honestidad, objetividad, verdad, respeto. Por eso, no hay que sucumbir ante el avance tecnológico. Hay que domesticar a la ciencia, ponerla al servicio de uno, seguir viendo y oyendo a la gente en lugar de chatear y tuitear. En síntesis, hoy más que nunca es necesario volver a las fuentes.

Pensamientos de grandes pensadores:
Una de las herramientas que más han ayudado a conseguir esta libertad, según Vargas Llosa, ha sido la revolución tecnológica, pero «paradójicamente» al mismo tiempo ha creado una oportunidad para el «embauque», porque también en internet se cometen muchas tropelías, y el escritor ha puesto de ejemplo artículos que han sido firmados por él sin que él los hubiera escrito.

Escuelas de Periodismo
“Las escuelas de periodismo enseñan todo lo que tiene que ver con el periodismo, menos el oficio” (Gabriel García Márquez)

Diarios
“Los periódicos han priorizado el equipamiento material e industrial, pero han invertido muy poco en la formación de los periodistas” (G.G.M.)

Noticias
“A veces se olvida que la mejor noticia no es la que se da primero, sino la que se da mejor”. G. G. M)

«La prensa debe ser examen y la censura, nunca el odio ni la ira que no dejan espacio a la libre emisión de las ideas. Nunca se acepta lo que viene en forma de imposición injuriosa; se acepta lo que viene en forma de razonado consejo».
José Martí

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